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CAPITAL

La calle Regalado se viste de Irene de la Cuesta

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Actualizado 12/01/2018 11:05:38
Marta Marciel

La diseñadora vallisoletana estrena un precioso atelier en la ya peatonal céntrica calle, y hablamos con ella sobre la personalización de cada detalle, sobre los diseños a medida para sus clientas y sus revolucionarias ideas en cuanto a alquiler de complementos.

Irene de la Cuesta es una mujer con personalidad. Se ve en sus diseños, en sus tocados, en sus vestidos, en los colores y en los tejidos que utiliza. Pero también es evidente que no deja indiferente a las personas que compran en su atelier por su forma de vestir, por su aire ‘pin up’ sofisticado, con un movimiento constante de manos para enfatizar en sus argumentos, por la sencillez y cercanía que sabe transmitir.

Por eso, su atelier necesitaba un cambio y un espacio mayor, y lo ha encontrado en la recientemente peatonalizada calle Regalado, donde sus clientas podrán disfrutar de los espectaculares diseños en un local que desprende encanto por los cuatro costados, en una planta entera donde se puede vivir el diseño en estado puro. Pero remontémonos a los orígenes. La universidad burgalesa fue la encargada de dar el título a Irene, pero la valentía de montar su propio estudio en el centro de Valladolid fue realmente lo que le convirtió en diseñadora. La influencia de sus dos abuelas, que eran capaces de hacer auténticas maravillas en diseño con sus máquinas de coser permitió que esa vocación se convirtiese en un trabajo que es hoy una realidad.

La confianza, clave principal de sus triunfos

Al ser preguntada por el secreto de su éxito, Irene no presume de sus vestidos o sus tocados. Lo tiene claro con una sola palabra: “la clave está en la confianza”. El atelier es ‘chic’ y tiene algo de magia, y sino que se lo digan a su premio de ‘Tienda con encanto de España’. No es casualidad que cada rincón tenga algo de Irene. Hasta sus tarjetas de visita son el resultado de su marca personal, donde cada detalle está cuidado al máximo detalle. Por eso, cuando una mujer acude a encargar el vestido que le hará brillar en el gran día de su boda, Irene de la Cuesta trata de darle un trato exclusivo, sin perder la calidad de un vestido a medida, y con la capacidad de hacerle sentir como en casa.

Para ella no hay mayor satisfacción que estar al lado de una clienta que se ve vestida de novia en uno de los enormes espejos del atelier y oírle decir: “Es que soy yo”. Captar la personalidad y saber qué quieren y cómo hacerlo realidad es el secreto del éxito. Aunque todo comienza mucho antes, con una conversación donde un dibujo se convierte en el protagonista de la charla en cuestión. Irene dibuja frente a su clienta, da forma de manera literal a sus deseos e incorpora su experiencia captando exactamente lo que ella quiere. Ese dibujo será aquél que con sus tradicionales tejidos de terciopelo, con aplicaciones de cristal, crèpes y el toque Irene de la Cuesta “un buen escote de vértigo en la espalda”, puede dar lugar al vestido de los sueños de cualquiera. Ella lo tiene muy claro: “soy experta en la resolución de conflictos, doy soluciones”.

Porque desde luego, escoger un traje puede ser un auténtico quebradero de cabeza. Algo que no dura más de dos minutos en este especial atelier, ya que la confianza toma protagonismo y esto hace que todas terminen relajándose y encontrando lo que buscaban. “Mi mejor publicidad es que una mujer salga perfecta”. Porque el boca-boca funciona en una ciudad como Valladolid, donde ver a una amiga estupendamente vestida con un traje de escándalo puede conseguir que esa otra amiga termine en el atelier haciéndose un vestido a medida. “Ninguno es igual que el otro. Nos adaptamos a las clientas que quieren venir a ponerse guapas. Sólo tenemos que hacerlo realidad”, comenta Irene en el nombre de su equipo.

Alquiler de tocados y bolsos en una 'tienda con encanto'

Y esto puede verse no sólo en las imágenes que las encantadas clientas comparten en sus redes sociales, también en las fotos de celebrities de altura que cada SEMINCI lucen sus diseños en Valladolid. Pero no sólo de vestidos vive Irene, ya que como ella misma reconoce, uno de sus grandes éxitos fue la idea de alquilar los tocados que diseña. Las clientas pueden lucirlos en uno de los eventos del año y devolverlos para no acumularlos en casa.

Y lo mismo con los bolsos. Sin duda, un logro que convierte a su ‘tienda con encanto’ en un lugar de máxima confianza donde charlar y salir perfecta a un evento especial con complementos únicos. Yéndole tan bien, la pregunta es obligada, ¿qué hay del futuro? La respuesta es inmediata: “Algún día me gustaría montar una segunda delegación en el sur”. Pero no abandona Valladolid: “este siempre será el cuartel general”. Porque por mucho que digan, la gente de Valladolid no sólo sabe vestir, también tenemos un trato afable, y más con los profesionales que nos hacen sentir como en casa.

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