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SUCESOS

Seis meses de cárcel para la camarera y el cocinero del '12+1' por estafa

Actualizado 23/12/2017 20:27:31
Redacción

Los trabajadores del local vallisoletano dejaron de pagar las cuotas de dos coches que compraron para revenderlos a un tercero y así obtener fondos para reflotar el negocio.

Seis meses de prisión por delito de estafa a la camarera y el cocinero del restaurante '12+1' de Valladolid. El delito corresponde al año 2014, cuando compraron dos turismos, dejaron de pagar las cuotas a la financiera, y los revendieron para poder sacar fondos y así reflotar el negocio.

Según Ep, el fallo no recoge indemnización alguna de los dos condenados en favor de la entidad financiera damnificada, Santander Consumer Finance, que ha sufrido un perjuicio económico global de más de 50.000 euros, ya que el condenado se encuentra inmerso en un procedimiento de responsabilidad civil por esta causa y en el caso de la cocinera se está a la espera de comprobar si también contra la condenada se ha abierto otra reclamación en esta misma vía.

El tribunal considera probado que ambos eran plenamente conocedores de que cuando suscribieron los contratos de adquisición de los vehículos dejarían de atender los pagos de las letras y luego venderían los mismos con el fin de obtener fondos con los que refinanciar el establecimiento hostelero, al encontrarse éste con problemas económicos.

Durante el juicio, los condenados, que se exponían a penas de un año de cárcel, coincidieron al apuntar al hostelero como el 'cerebro' de las dos adquisiciones de los turismos Mercedes en las que ambos se prestaron a figurar como adquirientes confiados en que los importes, de unos 30.000 euros por vehículo, iban a ser afrontados.

En su alegado exculpatorio, tanto el cocinero como la camarera explicaron que el hostelero les pidió que firmaran los contratos de adquisición de los vehículos con Santander Consumer Finance con la idea de revenderlos luego y así poder afrontar el pago del traspaso del '12+1'.

"Confiamos en él porque también nos dijo que se encargaría de pagar las cuotas a posteriori ya que estaba pendiente de percibir de Heineken unos 35.000 euros por instalar un grifo de cerveza en el local", apuntó el cocinero, quien, al igual que la camarera, mantuvo que no había sacado un euro de beneficio y que se limitó únicamente a firmar el contrato, sin que se subiera al Mercedes más que para sacarlo del concesionario.

Los dos condenados reconocen que tan sólo se afrontaron las primeras cuotas del contrato de financiación de los dos coches, sufragadas por el procesado ausente, y negaron conocer el posterior destino de los Mercedes, cuya última pista se perdió en Francia una vez revendidos, venta en la que, según refieren, no participaron porque "todo lo llevaba Pedro". También aseguran desconocer la ilicitud de vender los coches porque sobre los mismos pesaba una reserva de dominio en favor de la financiera.

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