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SOCIEDAD

Prisión para un vecino de Arroyo por simular un robo y pedir 2,5 millones a las aseguradoras

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Uno de los momentos del juicio./ Europa Press.
Actualizado 22/10/2017 12:00:06
Redacción

Autor de los delitos de simulación, estafa continuada en grado de tentativa y falsedad continuada en documento privado

La Audiencia de Valladolid ha condenado a una pena de dos años de cárcel al vecino de Arroyo de la Encomienda (Valladolid) José G.V. que en julio de 2014 simuló un robo en su casa para tratar de cobrar al seguro más de 2,5 millones de euros.

El fallo de la Sección Segunda de lo Penal considera al industrial, de origen zamorano, autor de los delitos de simulación, estafa continuada en grado de tentativa y falsedad continuada en documento privado, con lo que resuelve imponerle dos años de privación de libertad y sendas multas por valor de 4.500 euros, frente al año y siete meses que había pedido el fiscal y las condenas de entre tres y cuatro años interesadas por las aseguradoras.

El tribunal, en su sentencia a la que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas, fundamenta la condena en la abundante "prueba indiciaria" existente -no hay prueba directa-, suficiente para llegar a la convicción de que el acusado, "en virtud de un plan previamente concebido por él, simulando el haber sufrido un robo respecto a los objetos asegurados y con el fin de obtener la correspondiente indemnización de las aseguradoras, por tanto con evidente ánimo de lucro, realizó sucesivas ampliaciones de las pólizas" que había concertado previamente con Pelayo, Generali e Hiscox.

"Resulta revelador que la vivienda en la que habita el acusado es la única que contaba a la fecha de los hechos con un sistema de seguridad y pese a todo se denunció que fue desvalijada", a lo que la Audiencia Provincial, entre otros indicios, suma el hecho de que el informe emitido por Securitas constata que el propietario del chalé accedió por la puerta principal, al no presentar daños ésta y no saltar su alarma, al haber sido desactivada previamente por el acusado", con lo que se desmorona su versión de que el autor o autores accedieron por la ventana de la terraza que da acceso al dormitorio de la vivienda.

El innecesario "gran desorden" que presentaba la vivienda afectada, los destrozos desproporcionados en ella sin motivo aparente" y la ausencia de ralladuras en la vivienda o en elementos comunes del inmueble, que hubieran sido lógicos ante el supuesto traslado de los enseres denunciados fingidamente como sustraídos, por su peso y volúmenes -televisiones, bargueño, bicicletas-, han servido también al tribunal para inclinar la balanza en contra del denunciante.

Todo tipo de efectos robados

Tan poco pasa por alto la Audiencia de Valladolid la heterogeneidad de los efectos denunciados como sustraídos, "pues tanto les dio por sustraer un bargueño del siglo XVI, como televisiones, cuadros o dos depiladoras láser", 'modus operandi' que, según una agente de la Guardia Civil y un detective que depusieron en el juicio, no es el seguido normalmente pues se tiende a la "especialización de los objetos a sustraer (dinero, joyas, obras de arte), con fácil salida al mercado y un máximo rendimiento.

El ya condenado, durante el juicio, mantuvo sin embargo que la madrugada del día 4 de julio de 2014 autor o autores desconocidos penetraron en su vivienda y se apoderaron de efectos de gran valor, entre ellos joyas y obras de arte, aunque confesó que "manipuló" distintas facturas para agilizar las pesquisas de la Guardia Civil para la recuperación de tales efectos.

El empresario de origen zamorano, titular de varias empresas de estructuras metálicas y maquinaria, negó haber urdido un plan para fingir un robo en su casa y percibir de las distintas compañías con las que tenía asegurados la vivienda, el trastero y su colección de obras de arte, Pelayo, Generali e Hiscox, respectivamente, cantidades que en su conjunto se elevan a 2.676.324 euros.

Porfió que la noche en la que se produjo el supuesto robo se alojó en el Hotel La Vega, en Arroyo, a cinco minutos de su casa, con una joven a la que había conocido varias semanas antes.

Celoso de la intimidad de su hogar y, sobre todo, debido a que el novio de la joven vivía en las inmediaciones, explicó que optó por concertar la cita en dicho hotel, en el que ambos pasaron toda la noche hasta que sobre las 09.00 horas Securitas Direct le puso al corriente de un robo en su casa por parte de alguien que había fracturado una ventana del dormitorio y había accedido al interior del inmueble y un trastero anexo.

Se personó en su vivienda y esperó cerca de una hora hasta la llegada de la Guardia Civil para que efectuara una inspección ocular. Asegura que, a instancias de la Benemérita, acudió más tarde al Puesto de Zaratán donde presentó cuatro folios manuscritos en los que hacía constar los distintos efectos y enseres que los 'cacos' se habían llevado, entre joyas, obras de arte, un colmillo de marfil, dos bicicletas, material informático y componentes de distinta naturaleza.

A lo largo de su declaración, el industrial reconoció que llegó a "manipular" distintas facturas de piezas de las que no contaba con documentación al sentirse "presionado" por la Guardia Civil, que le urgía para que le facilitara todos los datos necesarios para comenzar cuanto antes las investigaciones y poder recuperar así los efectos a la mayor prontitud.

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