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ESPECIALES

Adolescencia: Aquellos maravillosos años

eva_vicente_psicoemo
Actualizado 19/09/2017 12:50:32
Redacción

Eva Vicente es psicóloga y Coach de PSI.CO.EMO. Cada mes pone su experiencia en nuestro periódico de papel con artículos como éste

Todos sabemos que la adolescencia no es una etapa de la vida fácil. Hoy se sabe que la adolescencia viene a durar desde los 11-13 el inicio, hasta los 21-23 años, edad en la que se alcanza la madurez en la mayoría de los casos. Podemos diferenciar una primera etapa que finaliza normalmente hacia los 14-16 años: la pubertad en la que los cambios son fundamentalmente físicos (estatura, figura, vello corporal, se desarrollan completamente los genitales y se alcanza la madurez sexual.

Pero... ¿qué ocurre con la madurez psicológica? ¿sigue el mismo ritmo? Desgraciadamente no, y a veces los/as adolescentes se encuentran adaptándose a su nuevo cuerpo, con todavía una mente en pleno desarrollo, en ocasiones demasiado infantil, y es aquí donde surgen los desajustes. Los adultos esperamos que se comporten de una manera más adulta y empezamos a exigirles un comportamiento más serio y responsable.

En ocasiones empieza a fallar la comunicación, incluso algunas veces se aíslan de la familia, y el comentario en no pocas ocasiones de los padres es: "no le conozco, parece otra persona", era un niño tan cariñoso y ahora no hay quien le aguante, le ha cambiado tanto el carácter, siempre está enfadado...", " no me hace ni caso, sólo le importa lo que le dicen sus amigos", y así podríamos seguir con innumerables quejas de padres de adolescentes. Pero ante estos desajustes emocionales y conductuales podemos tomar otra alternativa a la queja y es el apoyo incondicional a nuestros hijos-as para ayudarles a superar con éxito esta etapa presidida por el cambio no poco difícil para ellos, y a veces para los padres también.

Como padres si queremos ser eficaces tenemos que demostrarles nuestro amor y dedicarles nuestro tiempo. Aún nos siguen necesitando cerca, apoyándoles, estando disponibles y reconociendo su esfuerzo, les estimularemos en sus metas y aspiraciones. Aunque también sigue siendo una etapa de normas y límites (claras y precisas) que debemos actualizar adaptándolas a su edad, y por supuesto supervisando su cumplimiento, aunque algunas veces podemos flexibilizar y dejarles que sean ellos los que elijan, siempre con nuestra aprobación.

Dar ejemplo y ser coherentes con lo que les pedimos es la mejor forma de que ellos cumplan con lo pactado. A veces les exigimos una responsabilidad que por su etapa de desarrollo no les toca y no entienden, ellos perciben el tiempo de forma diferente a los adultos, y tienen que cometer errores, tomar sus propias decisiones y solucionar sus problemas para aprender de su experiencia. Es la mejor forma de crecer, ya que les ayudará a formar su identidad, fortaleciendo la autoconfianza para ir adquiriendo una sana autoestima, que durante esta etapa suele ser muy frágil, en la mayoría de los casos, debida a todos los cambios físicos y psicológicos que están ocurriendo en el adolescente.

Nosotros les ayudaremos a sentirse seguros, los elogios les van a dar confianza siempre que sean sinceros y expresados con afecto, y ajustaremos las expectativas siendo realistas con lo que pueden conseguir, necesitan tiempo para madurar y encontrar su lugar en el mundo. Les haremos partícipes de los problemas que afectan a nuestra sociedad (inmigración, malos tratos, pobreza,) fomentando la solidaridad en ellos.

La importancia de tener una buena comunicación con ellos-as en esta etapa es fundamental para mantener buenas relaciones, algunas lo habrán conseguido durante la infancia y otros tendrán que esforzarse ahora más que nunca por mejorarla. Y lo más importante será aprender a escucharles (porque en numerosas ocasiones tenemos tanto que decirles que se nos olvida escucharles), sin interrupciones ni consejos ni sermones, seguro que aprenderemos de ellos y les conoceremos un poco mejor, claro que hay que buscar ocasiones en las que se encuentren receptivos, ¡aprovechémoslas!

Respete su derecho a opinar, aceptando las diferencias que existen y tenga en cuenta su opinión, no se puede estar de acuerdo en todo, y seguro que habrá cosas que se puedan negociar. Interésese por sus preocupaciones y aficiones, no las desprecie, aunque no sean de su agrado. No le falte el respeto, recuerde que usted es el adulto y no entre en provocaciones que lo único que harán será alejarle de su hijo o hija.

La adolescencia es una etapa en la que la autonomía, la independencia y la libertad empiezan a tomar un peso importante en nuestros hijos, vayamos soltando en su justa medida, manteniendo unos lazos familiares fuertes y sanos para ayudarles a que se desarrollen y alcancen la madurez con alegría y consigan una conducta autónoma y autorregulada.

En Psicoemo realizamos orientación familiar e intervención con adolescentes, para ayudarles en esta etapa tan delicada y de vital trascendencia para su futuro.

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