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PROVINCIA

‘4gatos’ rugen contra la extinción de los pueblos más pequeños

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Muchos de los niños de San Pelayo disfrutan de juegos infantiles organizados en el pueblo.
Actualizado 15/08/2017 10:46:34
Rodrigo de la Hera

El municipio vallisoletano de San Pelayo celebra el I Festival contra la despoblación los próximos 17, 18 y 19 de agosto

Disminución o falta total o parcial de habitantes en un lugar. Esa es la definición de la palabra despoblación, una situación que viven actualmente numerosos -ni mucho menos pocos- municipios rurales de nuestro país, un problema al que el pueblo de San Pelayo ha querido buscar soluciones y llamar la atención, tanto de ciudadanos como de instituciones, con la creación de '4gatos', el primer festival contra este mal que tanto afecta a Castila y León.

En la provincia de Valladolid ha disminuido la población durante cinco años consecutivos, ya que en 2011 contaba con 534.874 habitantes, mientras que el último informe del Instituto Nacional de Estadística (2016) indica que son 523.679 los habitantes totales. Una pérdida de 11.195 vallisoletanos que supone un descenso del 2,1%. En San Pelayo se vive una situación similar, ya que contaban con 53 habitantes en el año 2011, mientas que los últimos datos indican que hay 45 empadronados. Su alcaldesa ha asegurado que, durante este último año, el número de habitantes ha vuelto a ascender hasta 53.

La creación del festival, que se celebrará los próximos 17, 18 y 19 de agosto, ha sido llevada a cabo por el Ayuntamiento del pueblo, en concreto por su alcaldesa, Virginia Hernández Gómez, una joven predestinada a hacerse cargo de sus gentes y que ha puesto cuanto ha podido para conseguir que se sepa qué es '4gatos'.

El anfitrión de este festival es San Pelayo, un pueblo muy pequeño de 53 habitantes situado a 33 kilómetros de Valladolid, y que, como cada verano, realiza su fiesta popular -como en todos los pueblos- de mayor o menor magnitud, dependiendo de los recursos de cada año, en el que preparan actividades infantiles, una comida popular, algo de teatro o baile, etc., aunque cuente con poco atractivo para gente de fuera ya que cualquier pueblo de alrededor podría preparar, con más dinero, fiestas mejores.

Ese es el problema de San Pelayo y de muchos otros pueblos que sufren la despoblación de sus habitantes y que están condenados a "extinguirse", pero las gentes de este pequeño municipio han decidido dar un paso al frente para conseguir llamar la atención de aquellos que sí pueden hacer algo por ellos. La idea del festival fue de la propia alcaldesa, a quien, aprovechando la construcción de un parque de juegos, se le ocurrió pintar el muro que le rodeaba -“feo” y de hormigón- con ayuda de los habitantes, que podrían participar decorando a su gusto y manera el muro.

Esto, unido al hartazgo del tema de la despoblación, se coló en la "batidora de la cabeza" y comenzó a cocinarse la idea de crear un festival con el fin de reivindicar la poca sensibilidadde las instituciones. “Varias circunstancias entran en la cazuela de las ideas y acaban formando un potaje”, así ha querido definir Virginia Hernández cómo nació la idea del festival.

Y así, con el objetivo principal de dinamizar a los habitantes de San Pelayo generando cultura e interés, y el secundario de explicar la realidad que está viviendo el pueblo, se empezaron a programar actividades que dieron lugar a '4gatos'.

Sin ningún tipo de financiación más que la de pequeños negocios particulares cercanos al pueblo y de alguna asociación, el Ayuntamiento, con dinero municipal, puso en marcha la iniciativa, con la ayuda de voluntarios y personal que trabajará para el festival con una remuneración totalmente simbólica, sensibilizándose con la causa.

Muchos pensarán que, en el medio rural, sobre todo en pueblos como el hoy protagonista, no pueden realizarse grandes actividades culturales. Cierto es, por lo menos no como en la ciudad, pero no quiere decir que esos cuatro gatos que dan nombre al festival no puedan preparar algo interesante a la vez que atractivo para la población.

Las actividades a realizar serán variadas para todo el mundo, cosas sencillas de poca infraestructura que agraden tanto a los niños como a los más mayores. “No pretende celebrarse nada grandioso, ni salir elegido como festival del año, lo que San Pelayo quiere con el festival es presentar sus circunstancias, su realidad”, asegura su regidora.

El primer día, jueves 17 de agosto, tendrá lugar la actividad precursora de la creación del festival, la pintura del mural. También se hará una breve presentación antes de comenzar con los juegos infantiles y con la posterior mesa redonda 'La despoblación desde la despoblación', y finalmente se cerrará el día con 'Derivas precarias', una creación audiovisual artística a tiempo real ('live cinema').

El viernes 18 de agosto, se continuará por la mañana con la pintura del mural. Se celebrará un vermut amenizado por DJ Manaya y por la tarde comenzarán los talleres de arte-reciclaje y de locuras-corduras. Por la noche se disfrutará de una cata de cerveza Vier y el concierto de Indieversos.

El sábado 19 de agosto, se plantea igual que el día anterior con la pintura del mural y un vermut musical, con música folk irlandesa, y las gentes del pueblo se juntarán para la comida popular tan famosa en San Pelayo, donde cada vecino llevará la comida que quiera. Por la tarde habrá una obra de teatro y un monólogo de Dani Méndez antes de celebrar la paellada durante la cena. Por la noche, Mamá Gaita y Dani DJ amenizarán la última velada del festival.

Y aun con la ayuda de voluntarios y de las organizaciones que colaboran, “los vecinos están echando una mano en todo lo que pueden, siempre dispuestos a facilitar el trabajo, ya sea coordinando cualquier aspecto del festival o simplemente recibiendo con una sonrisa a los que vendrán de fuera”, afirma Virginia Hernández.

El inesperado anfitrión

San Pelayo es un pueblo situado en la comarca de los Montes Torozos, situado a 33 kilómetros de Valladolid y que, a duras penas, ha logrado superar los 50 habitantes gracias a una iniciativa de dinamización social propuesta por el Ayuntamiento durante los últimos dos años.

La gente que allí lleva a cabo su vida, por lo común, es de edad avanzada sin apenas niños y jóvenes. Para la joven alcaldesa, son personas que “reciben con los brazos abiertos” a ciudadanos de otros pueblos y municipios, que socializan bastante y a los que les gusta la “jarana”.

El pueblo es, o era, uno de esos municipios condenados a morir, y que gracias a las actividades culturales y dinamizadores puestas en marcha por el Ayuntamiento, ha levantado el vuelo para seguir con vida. Los recursos obtenidos se basan en la agricultura cerealista, ya que la ganadería ha perdido su importancia. Además, San Pelayo cuenta con un hotel rural: Centro San Pelayo.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI, y la ermita en honor al Santísimo Cristo del Suspiro y la fuente del pueblo conocida como 'El Caño', ambos del siglo XIX, son símbolos que dan un toque rural y turístico a este municipio.

Heroína “por amor al arte”

La alcaldesa del pueblo de San Pelayo es Virginia Hernández Gómez, también responsable de comunicación del grupo provincial Toma la Palabra, partido con el que ganó las elecciones para resultar regidora en su pueblo natal.

Hernández no cobra por su labor al frente del Ayuntamiento, sino que compagina su trabajo diario con esta labor, y lo hace “por amor al arte”. Es natural de San Pelayo y admite que como vecina de toda la vida “te llegas a plantear la cantidad de cosas que se podrían hacer y que se pueden hacer con el fin de mejorar un pueblo al que das esperanzas para seguir adelante”. También asegura que a pesar de hacer cosas mal pondrá todo su “empeño y corazón para, día a día, convertir a San Pelayo en un municipio mejor”.

Ella se define como una persona "muy sociable" a la que le "encanta estar con la gente del pueblo", algo que ha creado en San Pelayo un ambiente abierto entre sus habitantes y sobre todo con la gente de fuera.

No se sabe si será un éxito o no, no se sabe las personas que acudirán al evento y disfrutarán de sus actividades, no se sabe si tendrá la repercusión necesaria frente a las instituciones, pero lo que sí se sabe es la fuerza con la que ha sido acogido el festival '4gatos' -sobre todo en redes sociales-, algo que no se esperaba así. Con muy poco de cada uno se pueden lograr grandes cosas, como salvar a pueblos, como San Pelayo, de una posible extinción.

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