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ESPECIALES

¿Analfabetos emocionales? Fomentar la educación emocional desde la familia

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Actualizado 17/07/2017 13:41:13
Redacción

Eva Vicente es psicóloga y Coach de PSI.CO.EMO. Cada mes pone su experiencia en nuestro periódico de papel con artículos como éste

Eva Vicente

Se denomina "analfabeto" a una persona que no sabe leer ni escribir (RAE), afortunadamente hoy en día el acceso a la educación es obligatorio y gratuito, incluso así en España todavía más de 840.000 personas son analfabetos -la mayoría mujeres de más de 70 años-.

Entonces las personas que no han recibido ningún tipo de educación emocional son "analfabetos emocionales". Este término hace referencia a la incapacidad para manejar nuestras emociones y las de los otros impidiendo la comprensión, aceptación, explicación y la capacidad de cambiar nuestro estado emocional.

Y es que en nuestra sociedad actual, tan cambiante, un equilibrio emocional es necesario. Afortunadamente existen profesores involucrados que se están esforzando en formarse para hacer llegar a los centros en los que trabajan todos los bene?cios que conlleva la educación emocional, y así poder enseñar a sus alumnos a afrontar la vida de una manera más saludable y mejorar así su bienestar personal.

El entorno más adecuado e imprescindible para este desarrollo de competencias emocionales es la familia, y no todos/as tienen la suerte de tener padres o madres comprometidos con el tema, y aquí es donde podemos empezar, primero nosotros/as a mejorar nuestra inteligencia emocional para poder enseñarles a ellos/as. Es la mejor herencia que podemos dejar a nuestros/as hijos/as.

Y ahora que llegan las vacaciones y pasaremos más tiempo en familia, aprovechando que no tienen colegio y los padres/madres disfrutaremos de unos días de descanso podremos compartir más momentos de ocio y tranquilidad, sin las prisas que nos marcan los horarios durante el curso, nos va a facilitar conseguirlo

Podemos empezar a compartir cómo nos sentimos, ya que el expresarlo les va a ayudar -a nosotros también- a identi?car todas las emociones y va a reforzar nuestros lazos familiares, ya que hablar de nuestras emociones nos acerca y fortalece vínculos.

También a entender que todas las emociones son adaptativas -alegría, tristeza, ira, miedo, vergüenza, celos, culpa, frustración, ilusión, amor,...- y es muy sano poder expresarlas y no reprimirlas o evitarlas, ya que nos van ayudan a tomar diferentes decisiones en nuestro día a día y van a in?uir en nuestro comportamiento. Depende de cómo yo me sienta, así viviré mi día.

Vamos a trasmitirles el "súper poder" de cambiar su estado emocional sólo con la imaginación: si yo estoy triste por algo que me ha pasado, y me doy cuenta de cómo me siento, sólo imaginándome una situación en la que me sentí muy bien puede cambiar mi emoción de tristeza a un estado de bienestar. Les podemos ayudar a hacerlo guiándoles con una relajación de cinco minutos en la que imaginen la situación en la cual se sentían a gusto, veremos cómo va cambiando la expresión de su cara, y estarán más relajados.

Enseñarles a averiguar cuál ha sido la causa de que sientan una emoción determinada va a ser el primer paso para poder gestionarlas, tarea tan difícil para ellos y a veces para nosotros: gestión de la ira, tolerancia a la frustración, manejo de la decepción o el desengaño, etc...

Todo esto les va a facilitar aprender a ponerse en el lugar del otro, fundamental para un buen desarrollo social, y poder crear unas relaciones sanas, así como mejorar las nuestras dentro de la familia. Vamos a intentar, antes de juzgarles ponernos en su lugar y no despreciarles, dar valor a sus acciones y pensamientos, tener en cuenta su punto de vista para poder mejorar su autoestima, reforzarle todas las conductas bien hechas, por pequeñas que sean, y corregirle con afecto en las que se han equivocado.

En los últimos días he tenido charlas con chavales que han cometido diferentes delitos y se encuentran pagando por ello, en todos ellos la característica común es el analfabetismo emocional, independientemente de que provengan de familias con más o menos recursos, desestructuración familiar o no. Son víctimas de una sociedad que ha dejado el tema emocional de lado por ser signo de debilidad, o incluso cosas de mujeres.

Escuchemos lo que nuestros hijos tienen que decirnos, dejemos de lado los teléfonos móviles y demás aparatos que entorpecen nuestra comunicación familiar, y dediquémonos el tiempo que necesitamos para estar más unidos y poder hacer frente a las adversidades que nos depara la vida, aprendamos también a disfrutar de los pequeños placeres y momentos pasados juntos, recordémonos lo mucho que nos queremos, no seamos tacaños con los halago ni con los abrazos ni los besos, porque el bene?cio que todo ello tiene a nivel psicológico está más que comprobado.

En Psi.co.emo apoyamos a las familias con programas de Educación emocional a la medida.

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