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CAPITAL

Francisco Esgueva sostiene que fue su hermano el que cobró los 47 millones de Iberdrola

Francisco Esgueva a la salida de los juzgados de Valladolid
Actualizado 28/06/2017 18:47:52
Europa Press

El acusado ha declarado hoy durante más de dos horas ante la juez del caso Verónica Marcos, afirmando que fue su hermano exclusivamente quién cobró ese dinero

El empresario Francisco Esgueva, investigado en la 'trama eólica' que se sigue en el Juzgado de Instrucción número 4 de Valladolid, se ha desmarcado del negocio de los parques eólicos y ha sostenido que fue su hermano Alberto, también inmerso en la misma causa, el que se benefició en exclusiva del convenio suscrito en 2004 con Iberdrola que le reportó más de 47 millones de euros, y ello a cambio sólo de una mínima inversión de poco más de 24.000 euros.

El que fuera uno de los administradores de la empresa San Cayetano, quien ha declarado durante más de dos horas ante la juez del caso Verónica Marcos, ha negado haber obtenido beneficio alguno del convenio marco que el grupo familiar, integrado por él y su hermano Alberto, firmó en diciembre de 2004 con la eléctrica Iberdrola para el desarrollo de parques eólicos.

En su declaración, tal y como ha desvelado su abogado, Fernando Cantalapiedra, el investigado asegura que él se desvinculó del negocio eólico en enero de 2005 cuando su hermano Alberto se hizo con la totalidad de las participaciones sociales de la filial San Cayetano Wind S.L, a través de la cual este último obtuvo más de 47,1 millones de euros tras vender a Iberdrola su participación en Energía Global Castellana.

Esta última sociedad es la que habían constituido Iberdrola y San Cayetano, al 60 y 40 por ciento, respectivamente, para agilizar autorizaciones de parques eólicos que la eléctrica promovía y que hasta la entrada del nuevo accionista se hallaban paralizados.

"Francisco optó por quedarse con la totalidad del negocio del cartón y Alberto con el de las eólicas, con lo que todo lo acontecido a posteriori, junto con las plusvalías obtenidas lícitamente, atañe única y exclusivamente a su hermano", ha insistido el letrado del primero de ambos Esgueva, quien hace unos meses fue inhabilitado por un periodo de dos años por el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Valladolid tras comprobarse su responsabilidad en el concurso culpable de la empresa de cartonajes San Cayetano, sita en Aldeamayor, posteriormente adquirida por una mercantil valenciana.

La jornada de testificales ha continuado con el interrogatorio, en calidad de investigado, de Marc Nadelar, en cuya declaración el declarante se ha limitado a indicar que "aceptó domiciliar, constituir y apoderar distintas sociedades tan sólo por amistad con el abogado Jesús Rodríguez Recio", quien ya declaró anteriormente como investigado y a quien se considera, a su vez, hombre de paja o tesfaterro del ex viceconsejero de Economía, Rafael Delgado.

"No sabe por qué ha adquirido parques eólicos y dice que fue sólo por amistad y que no ha cobrado un euro", apostilla el acusador popular para cimentar su convicción de que Marc Nadelar es un "testaferro de testaferro".

El broche a los interrogatorios lo ha puesto el ya ex jefe del Servicio de Industria de la Delegación Territorial de la Junta en Soria, Gabriel Ángel Jiménez Martínez, quien, también como investigado, ha reconocido hoy, a diferencia de su anterior declaración ante Fiscalía Anticorrupción, la existencia de una reunión en la que el aludido Rafael Delgado llamó a capítulo a sus homólogos en las distintas provincias para que a partir de entonces dieran preferencia en la tramitación de autorizaciones a empresas muy concretas que aparecían recogidas en una lista.

"Desde el punto de vista administrativo se pone en evidencia que el tema de las eólicas lo han llevado en exclusiva cuatro personas de los servicios centrales y, aunque formalmente la tramitación se seguía en los distintos servicios territoriales, toda la planificación, decisiones, cambios de accionariado y de promotores lo resolvían estas personas, los sucesivos directores del Ente Regional de la Energía, un técnico informante, el vice consejero y quien les sometiese a control", resume Emilio Martínez.

Éste sitúa en lo alto de la cúspide decisoria o del escalafón al entonces consejero de Economía, Tomás Villanueva, el último incorporado a la causa como investigado.

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