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AL DETALLE

Los economistas de Valladolid apuestan por un sistema agroalimentario viable por sí mismo 'y no subvencionable'

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Actualizado 11/05/2017 16:58:06
Redacción

  • El Presidente de la organización Juan Carlos de Margarida ha presentado el II Observatorio Agroalimentario en Castilla y León

Diego Villacorta

Un sector con “peculiaridades”. Así ha definido el Presidente del Colegio de Economistas de Valladolid, Juan Carlos de Margarida, las explotaciones agroganaderas de Castilla y León en la presentación del II Observatorio Agroalimentario de la comunidad. En él, ha destacado la importancia de un sector como éste en una región como ésta, haciendo especial hincapié en la labor de las empresas, industrias y cooperativas sectoriales.

Una radiografía que, a su juicio, da síntomas de querer mejorar, aunque para ese diagnóstico necesitan algo clave: “En los últimos años la agricultura y ganadería se están potenciando pero aún queda mucho camino por recorrer” ha explicado. ¿Por qué? Cristalino, hay poca “mentalidad empresarial” en los agricultores y ganaderos, algo que sí logra la industria del sector primario castellanoleonés: “Nos falta creernos que podemos ser empresarios de primer nivel” ha explicado.

"Hay que generar una actividad agroalimentaria viable por sí misma y no subvencionable"

A ello se suma un “bajo poder de negociación” de los productores, un envejecimiento de la población, una escasa natalidad en el medio rural y una falta de exportación de productos terminados por el “escaso” desarrollo de la industria transformadora. Y eso repercute, a su juicio, y mucho en un sector clave de la economía autonómica que tampoco se nota respaldada por la financiación que puedan recibir dichas explotaciones que no terminan de cubrir sus ciclos productivos, habitualmente largos y con elevadas inversiones.

El otro factor que según explicó el economista, torpedea la expansión de los productores es la industria distribuidora que “controla excesivamente y limita su competitividad”. Pero, ante las dificultades, de Margarida ha querido ofrecer retos y opciones con las que poder destacar en este sector. La primera pasa por favorecer el relevo generacional de las explotaciones con medidas de apoyo a los jóvenes, pero sin quitar el ojo a los emprendedores y crear políticas que favorezcan que la población inmigrante que se ha ido estos últimos años siga quedándose: “Hay que generar una actividad agraria que sea viable por sí misma y no subvencionable garantizando que se cubra el coste de producción”.

Un fomento que pasa también por internacionalizar el sector, crear cooperativas de mayor tamaño y cuidar la industria existente. Sector “dinámico y cambiante” que puede ser visto como una oportunidad más que como un riesgo y que, según su opinión, debería acercar más la relación consumidor-industrial dando a conocer cuáles son las necesidades de aquel que va a comprarlo: “El sector logra mantener el medio rural y el Medio Ambiente, asienta población, ofrece empleo femenino y potencia sinergias y por eso los trabajadores deben estar muy formados, con unos productos de calidad y más tecnificados que hagan de la Cadena Alimentaria, una herramienta más sostenible”, apostilla.

Brexit, Garoña y macrogranja en Soria

De Margarida ha querido referirse y analizar asuntos de actualidad y ha asegurado que “gracias al mercado exterior” se han salvado muchas empresas de tener que echar el cerrojazo en Castilla y León y es precisamente en esa “marca de calidad” que imprime cualquier producto que se introduce en un mercado externo la que asegura el futuro y la pervivencia de los negocios. Sobre el “Brexit”, el economista cree que el sector agroalimentario es el que “menos problema” va a tener porque son productos de alta calidad, “de lujo”, caros y que no compra todo el mundo allí.

Sobre el futuro de Parques Agroalimentarios como el que quiere desarrollar Valladolid debe crecer, a su juicio “de manera comedida, pausada y sólida, sin crear algo grande cuando no sepamos qué podemos abarcar”. En cuanto al impuesto sobre Garoña que pretende gravar el desmantelamiento de la central nuclear -además de otras como Compostilla-, de Margarida cree que su desaparición es un “problema serio” porque genera puestos de trabajo, pero que se debe a una “decisión que perseguirá sus objetivos” desde la administración autonómica “a pesar del empeño de la Junta para que no desaparezca”.

Por último, sobre la macrogranja que se construirá en Noviercas (Soria) cree que su construcción “está bien” pero si hace desaparecer a las industrias que están a su alrededor “está mal”, por lo que la solución reside en crear un estudio “serio” de lo que se puede ganar y perder con esta construcción en un plazo de tres a cinco años y el saldo que arroje permitirá tomar una u otra solución: “Una empresa que se crea es algo bueno, siempre que no destruya actividad y teniendo en cuenta si lo que se crea sin ella es competitivo o no” ha zanjado.

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