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Renovando el casco antiguo

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Actualizado 03/02/2017 21:30:50
Redacción

  • Descubrimos tres formas de revitalizar el centro a través de negocios de arte, "coworking" u ocio nocturno que intentan dar un impulso al centro de la ciudad.

Diego Villacorta

..Quizá usted decida "bajar" al centro hoy. Quizá mañana. Y lo hará esperando encontrar lo mismo de siempre. Querrá visitar su bar de toda la vida o ver esa exposición que año a año le hace disfrutar de la tradición que guarda la ciudad. Puede que usted, sin embargo, vaya al centro a buscar trabajo con la idea de encontrar un puesto estable, de oficina, con un método de trabajo "tradicional". Si es así, lamentablemente, este reportaje no le va a satisfacer.

El centro, el distrito más antiguo de la ciudad, lucha cada día por hacerse ver, por atraer ideas y proyectos para aquellos que paseen por sus calles. Los edificios antiguos, muchos de finales del siglo XIX, sirven como escaparate perfecto para abrir al público nuevos espacios e ideas de aquellos que emprenden la difícil tarea de abrir un negocio en tiempos de tanta incertidumbre. Para muestra, tres ejemplos.

1 La Atómica: Luchando por dar a conocer el arte contemporáneo

De finales de ese siglo, concretamente del año 1886, es el Pasaje Gutiérrez, uno de los rincones con más encanto de la capital que conserva el esplendor del Valladolid de la Revolución Industrial. En ese núcleo bohemio, durante cinco meses, estuvo emplazada la Galería de Arte La Atómica, que nació inicialmente como un espacio creativo que aunaba "coworking", librería y galería de arte, ésta última con mayor prioridad desde hace año y medio.

Pero una fuga de agua en un local cercano ?el Pasaje está construido sobre los ramales del Esgueva- obligó a sus dueños a cerrar durante más de un mes el espacio recién estrenado. Para más inri, lo tenían que hacer después de ver pasar a medio millar de personas en un solo fin de semana interesados por su idea. Era el momento de no echar la verja. Por ello, Leticia Martínez que lleva el negocio junto a su hermano, mudó La Atómica hasta la Calle Regalado. Allí ofrecieron desde conciertos acústicos hasta presentaciones de discos. Sin embargo, el alto alquiler del espacio les obligó a encontrar un mejor emplazamiento.

Ahora, La Atómica ?nombre castizo sacado de un evento cultural de una fábrica de gaseosas celebrado hace más de una década en Medina del Campo- está ubicada en un edificio de la Calle Constitución, donde ofrece exposiciones itinerantes de pintura, ilustración y, esporádicamente, escultura. Eso sí, con sello contemporáneo: "Queremos que siempre haya un motivo por el que venir, por eso cada exposición que se inaugura es totalmente diferente a la anterior" explica Martínez quien lleva las riendas de este "dinámico" espacio que se aventura a ofrecer lo más puntero de este "complicado" arte.

Apuesta por la juventud

Contemporáneos son Manuel Sierra o Miquel Barceló ?dos de los artistas con más renombre-, pero también jóvenes que ya despuntan en círculos vanguardistas europeos y que son de aquí, de Valladolid. Hasta hace unos días la exposición con la que recibió Leticia a Pisuerga Noticias era de la artista Paty Duque. Una vez finalizada, preparan de cara a marzo la sala para acondicionarla al evento CreArt que traerá las obras de los nuevos talentos de este ámbito durante la primavera.

Un campo, el de lo contemporáneo que, según añade Martínez, no es solo una dificultad añadida en Valladolid, sino en otras ciudades de España y del mundo; ella, que ha estado fuera durante 10 años especializándose en la gestión museística, lo reconoce: "Aquí no hay un gran coleccionismo de arte contemporáneo. Es cierto que es una ciudad conservadora, pero en Barcelona también me he encontrado con una sensación similar. Hay tendencias que cuestan más implantar y sobre todo aquellas que cuentan con artistas jóvenes".

"Todo el mundo tiene un libro comprado en casa, pero aún cuesta comprar una obra de arte"

Por eso y para conseguir el "gancho" de la gente -y que acudan a la galería- apostaron por la zona de librería con tomos especializados en arte: "De esa forma, como que no quiere la cosa, conseguía que, de paso, los visitantes se diesen una vuelta por la exposición". La Atómica realizó talleres con la temática de la muestra que abordasen como telón de fondo. Ahora, salvo ocasiones especiales en las que se alquila el espacio, éste se centra en enseñar creaciones muy variadas en tema pero con un toque presente del pop surrealista, aquel iniciado por Mark Ryden que floreció en Los Ángeles y que, tal y como explica Leticia, le apasiona.

Le preocupa que los artistas "lleguen al público que ha confiado en ellos", a su familia "atómica" y que sirva también para dar a conocer el negocio de la galería de arte, porque también, matiza, allí se vende: "Todos tenemos en casa un libro comprado, pero aún hay reticencia a comprar arte. En ello estamos" matiza. El espacio trabajó durante meses el concepto de "coworking" pero finalmente fue desechado porque tenía "un gran nivel de exigencia" que se transformaba en una flexibilidad de horarios complicada de compaginar.

2. El "coworking" de Pop Up: una "oficina" en el centro abierta a los nuevos tiempos

Lo hicieron desde 2013 cuando este método de trabajo comenzaba a sonar con fuerza en la ciudad. Precisamente unas calles más allá, en la Plaza El Salvador, germinaba un año después un proyecto pensado por y para este concepto: El Espacio Pop Up. Y lo remarca en la charla constantemente una de sus fundadoras, consciente de que a muchos les costó entender de qué iba la historia: "Cuando buscamos el local y decíamos que queríamos desarrollar un modelo de 'coworking' no nos entendían. Después se puso de moda la palabra" explica Paula Rodrigo.

"El 'coworking' está implantado pero no desarrollado"

Junto a su socio Alberto Hernández se pusieron manos a la obra para transformar el espacio de unos 300 metros cuadrados en un lugar en el que todo aquel que tuviese una idea de negocio pudiese sentarse a charlar y compartir hueco e ideas con otros emprendedores, bien con su negocio ya asentado, o bien para aquellos con motivación en desarrollarlo. Un cambio en "el comportamiento de uso" en el que, tal y como cree Rodrigo, aún debe incidirse: "El concepto está implantado pero no desarrollado; Queda mucho por trabajar ahí, sobre todo desde el punto de vista institucional".

Aún así, reconoce que son cada vez más las pequeñas y medianas empresas a las que esta fórmula les encaja y sobre todo, les seduce. En estos dos años han visto pasar negocios que han crecido, otros que han fusionado intereses y, por supuesto, más de uno que no ha llegado a la meta y ha tenido que abandonar. Algunas de las diez que trabajan ahora llevan desde que Pop Up abrió; otras, se han sumado ahora a la aventura: "Tenemos desde ingenieros y agencias de publicidad hasta bodegas o informáticos. Somos un grupo muy heterogéneo y lo mejor, aunque parezca lo contrario, es que de todos podemos aprender algo" matiza.

Los mercados Pop Up les ubicaron en el mapa

Por ejemplo, una cata, una reunión? todo aquello que tenga un nexo empresarial sirve para alquilar el espacio: "Pero, ojo, fundamentalmente tiene que estar relacionado con una empresa" puntualiza. Y sabe por qué lo dice, ya que en alguna ocasión reconoce que hay quien ha ido al lugar pidiendo alquilarlo para un bautizo. Sin duda sus "stores", aquellos mercados que organizan en festividades como Navidad o el próximo de Semana Santa les han ubicado en la capital, pero reconoce que esa es una labor puntual: "El primer año realizamos muchos mercados para que se nos conociera e inculcar un nuevo modelo como son los 'stores' temporales".

Esto es, aquellos que duran un par de días o tres. En breve, quieren dar el siguiente paso y dar a conocer lo que se hace el resto del año, poniendo el foco en aquellos que busquen un sitio en el que establecer su particular "oficina". Por ello, desde finales de febrero contarán con una nueva distribución de mesas en las que se separará claramente la zona "fija" para empresas que estén más tiempo allí ?bien sea anual o diariamente- y una zona "nómada" para quien solo necesite pagar por alquilarlo una serie de horas al mes.

Unos días antes contarán con el "padre del coworking" en España, Manuel Cea, con quien debatirán cómo está la situación de esta nueva forma de trabajar en el país y en la ciudad: "Siempre que decimos 'Valladolid' nos responde, 'una plaza difícil'; pero confiamos en conseguir, a través de la información, cambiar el comportamiento de uso".

3 Planetario: Nueva alternativa de ocio nocturno

"¿A quién no le gusta después de salir de trabajar ir a tomar algo de noche?" se pregunta Iván Pérez. Una pregunta que a buen seguro, cualquiera podría responder ya mismo. La oferta hostelera de Valladolid existe, la del ocio nocturno también. Pero, a su juicio no es la suficiente. Por ese motivo, desde el mes de marzo Pérez se pondrá en marcha para reconvertir la mítica sala de fiestas Planetario en un nuevo lugar que no pierda a su público de siempre, pero atraiga también a otras generaciones.

Su función, clara: "Quiero poner en común a artistas con empresarios para que tengan un sitio donde actuar, aquí hay una confusión de conceptos y da la sensación de que cada uno va a lo suyo, así que les pondré frente a frente para que charlen y negocien". Una tarea no poco fácil, máxime en un mundo y ciudad en el que reconoce que "hay muchísimo talento" pero pocos lugares donde poderlo demostrar.

"La meta es crear atracción al público que se sienta huérfano de ocio nocturno"

Así pues, dará un giro de tuerca a la sala para ir más allá de la música y las copas y traer otro tipo de espectáculos y renovar el ambiente desde encuentros literarios, hasta dinámicas de grupo, juegos de mesa o "Tuppersex". Un lavado de cara y una apuesta por la noche en una ciudad en la que, tal y como considera, hay más apoyo a lo diurno: "Parece que lo políticamente correcto es la cultura diurna pero hay mucha gente que trabaja de noche, muchos cantautores, monologuistas, artistas en general que se dejan la piel" explica.

En definitiva, un bar de siempre, abierto a nuevas propuestas y con la ardua tarea e intención de crear una "cartera fija" de personas que no solo vayan de paso sino que, además, colaboren codo a codo para que el proyecto no se quede en una quimera a corto plazo: "La meta es crear atracción a ese público que se siente huérfano de noche y también interese a otros locales para que, incluso, puedan surgir actuaciones en otros sitios de la ciudad. Dejar de ver amenazas y competitividad y sumar esfuerzos en el mundo de la noche".

Tres maneras de entender el trabajo, el ocio o el arte ?todas, también, compatibles entre sí- Tres alternativas a lo de siempre y con una intención: reavivar el casco antiguo trayendo lo más nuevo hasta el centro de la ciudad. Al tiempo.

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